sábado, 12 de mayo de 2012

El sentido erótico y la madurez...


        Ha llegado el momento de plantearnos nuestras propias prioridades y no seguir construyendo vivencias casi siempre adaptadas a estereotipos ajenos. La madurez sexual es una cuestión de talento que implica un equilibrio frágil entre la espontaneidad y el control. Los años nos pueden dar esa distancia serena frente a todo lo que es rígido y preconcebido. Nos vamos escapando poco a poco del sometimiento de los cánones del atractivo físico como condicionante principal del éxito en la pareja. Empieza a ganar terreno la capacidad de relajarse y abandonarse al placer...


       El erotismo maduro es  mucho más generoso con las caricias, no las obligatorias que acompañan al preludio. El placer que envuelve y nutre hasta la última célula no se limita a las reacciones físicas sino que viste de deseo tanto la mente como el alma. Es esta la única manera de unir lo que la razón, tributaria a los clichés, intenta separar...

Hace poco, Vargas Llosa escribía: " El erotismo existe como contrapartida o desacato a la norma, es una actitud de desafío a las costumbres entronizadas y, por lo mismo, implica secreto y clandestinidad. "



         

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